En Astorga podemos encontrar una de las joyas arquitectónicas del inigualable Antonio Gaudí, el Palacio Episcopal de Gaudí, que es uno de los iconos del rico patrimonio monumental astorgano y uno de los escasísimos trabajos que el genial arquitecto realizó fuera de su Cataluña natal.

El 1886, tras el incendio que destruyó el antiguo palacio episcopal, el obispo Juan Bautista Grau y Vallespinós solicitó al joven arquitecto catalán Antonio Gaudí, de quien ya conocía otros trabajos, que diseñase la nueva obispalía. Con el tiempo ambos personajes desarrollaron una gran y enriquecedora amistad, visitando Gaudí Astorga en varias ocasiones para supervisar los avances de las obras , que comenzaron en 1889, y también para compartir tiempo con su querido amigo el Obispo Grau. La muerte de éste en 1893 cambió la historia del proyecto, al abandonar el arquitecto catalán la obra sin concluirla. Ricardo García Guereta finalizó el proyecto entre 1905 y 1914.

Gaudí concibe un edificio en el que aúna tres ideas relacionadas con el papel de la dignidad episcopal en la Edad Media, por ello el edificio presenta, tanto en el exterior como en el interior, numerosas características que lo asemejan a un castillo, a una residencia señorial y a un templo.

Es un edificio de estilo Neogótico, muy de moda en la Europa de finales del XIX.
Gaudí reinterpreta el estilo gótico con su particular sello, por lo que sus innovaciones constructivas son la nota que distingue la obra, dotándola de una singularidad propia de su genio.

El edificio realizado en granito del Bierzo, con cuatro fachadas, tiene planta de cruz griega sobre la que se superpone una cuadrada, con cuatro torres cilíndricas en las esquinas y rodeado por un foso.

Para acceder al edificio lo hacemos a través de la fachada principal por medio de una escalinata circular. El magnífico pórtico de entrada tiene tres amplios arcos abocinados y una bóveda simple, que supuso un verdadero reto constructivo para Gaudí dada su dificultad.

El interior del palacio posee cuatro niveles, el semisótano o cripta, la planta baja, donde estarían dependencias administrativas y residenciales de cargos cercanos al prelado, la planta principal, donde se ubicarían las estancias del obispo, el salón del trono y la capilla, y por último, el sotabanco.

Destaca del interior la magnífica distribución espacial, los elementos estructurales, como bóvedas sujetas por arcos apuntados sobre pechinas, o pilares que sustentan bóvedas de crucería sobre arcos ojivales de cerámica vidriada.

Sobresale la riqueza ornamental (siendo el proyecto decorativo realizado por los alfareros de Jiménez de Jamuz con arcilla el más singular), la diafanidad del espacio y la poderosa iluminación gracias a la apertura de vanos decorados con bellas vidrieras.

Tanto el vestíbulo como el salón, están decorados con cerámicas de Jiménez de Jamuz y la heráldica de obispos de Astorga.

En la capilla, situada en la planta principal, uno de los espacios más relevantes del edificio, vemos un altar exquisitamente tallado en mármol y caliza con la imagen de la Virgen sedente con el Niño y en las capillas del ábside se sitúan cuatro esculturas de obispos: San Isidoro, San Ildefonso, San Genadio y Santo Toribio, éstos últimos ligados a la historia diocesana asturicense, obra realizada por el escultor malagueño Enrique Marín Higuero.

Las vidrieras del ábside relatan hechos de la vida de Jesús y de María, así como de Adán y Eva. Su luminosidad inunda el espacio, haciendo de éste un lugar místico y trascendente. Fueron realizadas por el prestigioso taller de los Maumejean y su estética está inspirada en grabados y pinturas de Durero.

En los muros laterales se encuentran los frescos realizados por Fernando de Villodas imitando tapices flamencos que representan escenas bíblicas.

Sobre el altar en el muro del fondo encontramos azulejos de cerámica de Talavera pintados con diseños neorrenacentistas de roleos y cuernos de la abundancia por el artista Daniel Zuloaga.

En la planta noble destacan el luminoso comedor de gala, con amplias ventanas con elegantes y coloridas vidrieras que dan acceso a la terraza situada sobre el pórtico principal de entrada, el despacho del Obispo en el que encontramos esgrafiados con motivos de hojas y frutos del roble y vidrieras con los escudos de Grau y Alcolea, los obispos que iniciaron y finalizaron las obras. En el salón del trono destaca la cátedra pétrea del Obispo y sobre ella un dosel, o baldaquino, diseñado por el propio Gaudí. Sobre los arcos de la entrada y mirando hacia el trono aparecen dos figuras de búhos que representan la sabiduría y la prudencia, que debían guiar las decisiones del Obispo. Todo el Palacio está adornado con una rica simbología heráldica, religiosa y mística que estará presente en muchos de los trabajos posteriores del arquitecto catalán.

El edificio se remata en el exterior por una cubierta revestida por losas de pizarra y cresterías de hierro forjado con motivos fitomórficos y geométricos sobre los chapiteles.

Cuando Gaudí diseñó los planos para la construcción del Palacio Episcopal de Astorga creó un hueco en la escalera de la torre norte para la instalación de un ascensor, que hubiera sido uno de los primeros en toda España. Hoy se ha instalado un ascensor panorámico que da acceso al Palacio Escondido y permite visitar las cuatro terrazas del Palacio de Gaudí desde las que se pueden contemplar los remates y chimeneas que coronan el edificio, así como el ábside de la Catedral de Astorga y otros puntos de la bimilenaria ciudad. La visita incluye también un recorrido por la bajocubierta donde se puede contemplar cómo Ricardo García Guereta dio finalización al proyecto diseñado por Antonio Gaudí en 1889.

 

Curiosidades:

El edificio nunca fue utilizado como residencia episcopal. Desde el año 1964 alberga en su interior el Museo de los Caminos. Dada su relevancia, el Palacio de Gaudí fue declarado Bien de Interés Cultural el 24 de julio de 1969.

El día 24 de junio de 1889 se puso la primera piedra del edificio, coincidiendo con la onomástica del obispo Grau Vallespinós.

Las impresionantes esculturas de los tres ángeles portando los símbolos episcopales (cruz, báculo y mitra) que están en el exterior del palacio ya aparecían en los primeros planos de Gaudí para elevarse sobre la cubierta del edifico. Tras ser realizados en Asturias, al haberse modificado la cubierta, que no permitía su colocación sobre ella, fueron ubicados provisionalmente en el vestíbulo hasta ser trasladadas al jardín, donde se encuentran hoy.

Palacio_y_Catedral_Astorga

Localización y Contacto

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Horarios

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Cerrado 
Los días 1 de enero, 6 de enero y 25 de diciembre.

Precio

Entrada General 10 €  .Entrada Reducida 8 € .Entrada de Grupo 7 €.

Venta anticipada con descuentos sobre los precios de taquilla en : www.palaciodegaudi.es