Amancio González

Hierro, acero corten y varilla de acero corrugado. 2024

La escultura pretende en el paisaje enmarcar una de las vistas más hermosas de Santa Catalina y arrancar del peregrino una mirada cómplice al sentirse de alguna manera identificado, el esfuerzo es común como se aprecia en la figura que levanta el arco al paso del peregrino en señal de respeto y admiración deseándole con este gesto un buen camino.